
Misantla
"Misantla es el tipo de lugar donde nada está organizado para turistas — precisamente por eso funciona."
Misantla es un pequeño pueblo colonial en el corredor cafetalero y vainillero de Veracruz, asentado a una altitud donde las nubes se quedan la mayoría de las mañanas y el ritmo de la vida diaria parece calibrado deliberadamente contra la urgencia. Las laderas circundantes producen arábica de sombra y vainilla silvestre; la laguna a doce kilómetros ofrece kayak entre manglares a horas en que la mayoría de los visitantes todavía duerme.
El autobús desde Xalapa te deja en la orilla de Misantla sin ceremonia, lo cual parece apropiado. Llegué un jueves por la mañana, con nubes bajas extendidas sobre la Sierra detrás del pueblo, el aire cargado de algo dulce y tostado al mismo tiempo — café, probablemente, o vainilla, que crece en las laderas de aquí con una especie de insistencia silenciosa. El nombre se traduce aproximadamente como “lugar de los misántropos”, y una mujer en Xalapa me había advertido que no había mucho que hacer. Se equivocaba, pero solo porque estaba midiendo con la escala equivocada.
Donde el Café y la Vainilla Comparten Ladera
El municipio de Misantla se asienta en uno de los pocos lugares del mundo donde el café arábica y las orquídeas de vainilla crecen a la vista una de la otra sobre las mismas laderas volcánicas. Un productor llamado Rodrigo, cuya finca familiar está sobre el camino hacia Plan de Arroyos, me llevó una mañana por las hileras cultivadas bajo sombra — explicando la capa de nubes que nunca termina de levantarse, la altitud, la riqueza mineral del suelo, como disculpándose por lo bien que sabe el café aquí, más de lo que tendría derecho a saber. Se pueden comprar bolsas recién tostadas en el Mercado Municipal, en la calle Hidalgo, por menos de lo que se pagaría en cualquier parte de la Ciudad de México, y luego tomarse una taza esa misma tarde en una de las mesas de plástico frente al quiosco central. La vainilla es un asunto más complicado — la mayoría de lo que se vende como vainilla local en cualquier parte de Veracruz está cortada con compuestos sintéticos — pero si se pregunta con seriedad en el mercado, alguien terminará señalando a las familias que todavía hacen la extracción como se debe.

Laguna La Palma, Antes de que Llegue el Calor
La laguna está a doce kilómetros del pueblo, a la que se llega en taxi en veinte minutos o en combi si se tiene paciencia con horarios que funcionan con su propia lógica. La operación de renta de kayaks — dos hombres, una caseta de lámina, cuatro embarcaciones de condición variable — no tiene horario fijo, pero de manera confiable están ahí desde la primera luz hasta que el calor vuelve el agua desagradable. Salí a las siete, cuando la neblina todavía se posaba sobre la superficie y las garzas aún no se habían movido de sus puestos entre los carrizos. Los túneles de manglar son lo bastante estrechos como para tener que agacharse, lo bastante silenciosos como para que el sonido del propio remo se vuelva desproporcionadamente fuerte. Nada en esta experiencia está organizado. Los dos hombres cotizan un precio, uno acepta, y ellos hacen una señal para indicar la dirección que les parece razonable. Estaba de vuelta en el pueblo para las nueve, lo que dejaba toda la mañana por delante.

El Mercado y el Paseo Vespertino
El Mercado Municipal es lo bastante pequeño para recorrerlo en cinco minutos y lo bastante interesante para justificar treinta. Caldo de pollo por la mañana en el segundo puesto a la izquierda al entrar, del tipo de caldo que se empieza antes del amanecer y sabe inconfundiblemente a ese esfuerzo. Enchiladas verdes con una salsa más herbal que ácida, servidas en un plato de plástico con una rodaja de limón que definitivamente se va a usar. Por las tardes, la plaza sigue el ritmo del paseo que los pueblos pequeños de México todavía observan con toda seriedad — el circuito lento del jardín, familias sin ninguna prisa aparente, la iglesia de San Juan Bautista iluminada de naranja contra las colinas oscuras. Me senté en una banca de piedra durante una hora. Nadie intentó venderme nada.

Cómo Llegar
Los autobuses ADO y AU conectan Xalapa con Misantla en aproximadamente noventa minutos. Desde la ciudad de Veracruz, hay que contar con dos horas y media, con conexión en Xalapa o Martínez de la Torre. No hay una razón de peso para rentar un coche a menos que se quiera explorar las fincas de café por cuenta propia y a su ritmo. La mayoría de las cosas que vale la pena hacer están a un kilómetro del zócalo.
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