Copala
"La plata se acabó en 1860. Los mineros se fueron. Los edificios se quedaron. Algunas familias siguieron viviendo ahí. Alguien abrió un restaurante. El pay de plátano ha estado en el menú desde 1945."
Un pueblo fantasma minero de plata de Sinaloa que produjo 8 millones de pesos en plata para la Corona española antes de que se agotaran las vetas — la iglesia del siglo XVIII, las calles empedradas, los tiros de mina abandonados, y un restaurante que ha servido el mismo pay de plátano desde 1945.
Copala es un antiguo pueblo minero de plata en las faldas de la Sierra Madre Occidental, en el sur de Sinaloa, 25 kilómetros al este de la ciudad costera del Pacífico de Mazatlán, sobre un camino que sube desde el nivel del mar hasta 1,200 metros a través de un paisaje que pasa de costa subtropical a sierra seca de montaña en 40 minutos.
El pueblo produjo plata de minas trabajadas por los españoles desde el siglo XVI hasta que las vetas se agotaron a mediados del siglo XIX. En su apogeo, Copala tenía 10,000 habitantes, una iglesia, una plaza, calles empedradas, y la relevancia económica de un sitio importante de extracción de mineral. Cuando la plata se acabó, también lo hizo casi todo lo demás. Los 10,000 se fueron. Las calles de piedra se quedaron. La iglesia se quedó. La plaza se quedó. Las pocas docenas de familias que decidieron quedarse — o que no tenían adónde ir — se convirtieron en la población permanente de Copala.
Hoy Copala tiene aproximadamente 600 habitantes, un trazado colonial del siglo XVIII perfectamente conservado, ninguna cadena hotelera, ningún Oxxo, casi nada de señal de celular en la mayor parte del pueblo, y el Restaurante Daniel — un restaurante familiar de comidas que ha estado sirviendo, entre otras cosas, su pay de plátano desde 1945. El pay es el elemento más documentado de Copala en la literatura turística de Mazatlán. Esto es preciso como descripción del fenómeno (el pay es muy bueno) y ligeramente engañoso como descripción del lugar (el pueblo entero es más interesante que su menú de postres).
El pueblo
La Plaza Principal de Copala es el centro organizador del pueblo — la iglesia colonial (Iglesia de San José, siglo XVIII, fachada blanca, un solo campanario) por un lado, las calles empedradas irradiando desde la plaza, las viviendas en la misma paleta colonial blanca y rosada. La condición de los edificios refleja la economía: algunos están mantenidos, otros regresan lentamente a la montaña. El efecto general es de un pueblo colonial donde el tiempo se detuvo y los residentes que quedan han vivido entre la arquitectura de un pasado más grande y próspero.
Los tiros de mina abandonados en la ladera sobre la plaza se pueden alcanzar caminando cuesta arriba desde la iglesia — las entradas de la mina siguen siendo visibles (selladas, algunas abiertas), las instalaciones de procesamiento de piedra parcialmente en pie, la historia industrial del propósito original del pueblo legible en el paisaje. Los tiros mismos no se pueden explorar de forma segura; las caminatas por la ladera ofrecen una vista de los tejados coloniales del pueblo y la sierra detrás.

La comida y el restaurante
El Restaurante Daniel opera solo para la comida del mediodía, en un edificio colonial con un jardín que mira hacia el valle bajo Copala. El menú es limitado — los platillos rotativos del día usan ingredientes locales, el pay de plátano siempre está disponible — y la operación depende completamente de los excursionistas de un día que llegan desde Mazatlán en los autobuses turísticos que hacen de Copala la principal excursión tierra adentro desde la ciudad turística del Pacífico.
Los autobuses turísticos llegan al mediodía y se van a las 2pm. Llegar antes o después de esa ventana — algo que se logra fácilmente manejando de forma independiente desde Mazatlán (40min) en lugar de tomar el tour organizado — produce un Copala que está vacío (antes de las 11am) o tranquilo tras el paso de los autobuses (después de las 3pm) y significativamente más atmosférico.
El mercado de los autobuses turísticos ha sostenido la economía del pueblo desde los años setenta; sin él, la población restante de Copala sería menor. Vale la pena saberlo antes de llegar con alguna expectativa particular de aislamiento.
Cómo llegar
El camino desde Mazatlán (Carretera Federal 40 hacia el interior, en dirección a Durango, salida en El Rosario y luego el camino de la sierra hacia Copala) es de buena calidad hasta El Rosario; los últimos 25 kilómetros en el camino de montaña hacia Copala están pavimentados pero son angostos y con curvas. Un sedán lo maneja sin dificultad; el tiempo de manejo desde Mazatlán es de 40 minutos.
Concordia — un pueblo minero colonial 15 kilómetros antes de Copala sobre el mismo camino de montaña — vale la pena una parada de 30 minutos por su iglesia del siglo XVIII y los talleres de muebles y cerámica que han hecho de Concordia un centro artesanal regional para la producción de muebles de estilo colonial.

Cómo llegar: Coche desde Mazatlán (40min). Los tours de un día organizados desde Mazatlán salen de la zona hotelera e incluyen Concordia y Copala (medio día). Manejar de forma independiente es preferible por la flexibilidad de horarios.
Cuándo ir: De noviembre a mayo para los caminos de montaña más secos. La temporada de lluvias (junio-octubre) puede volver lodoso el tramo final de montaña; el camino sigue siendo transitable pero menos cómodo. El pay de plátano está disponible todo el año.
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