Las paredes empinadas del cañón de Bolaños al atardecer, el río brillando abajo y una torre de iglesia colonial elevándose desde el pueblo en el fondo
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Bolaños

"El cañón se abre bajo tus pies como una herida en la tierra, y en el fondo, de algún modo, hay un pueblo."

Bolaños se asienta en el fondo de uno de los cañones más espectaculares de México, donde el río Bolaños ha tallado una garganta que rivaliza con las Barrancas del Cobre sin un solo operador turístico a la vista. Un pueblo minero de plata del siglo XVIII sostenido por pura topografía, al que se llega por un camino que exige nervios y velocidad corta.

Estuve a punto de dar la vuelta tres veces durante el descenso a Bolaños. El camino se dobla sobre sí mismo de maneras que, en cada curva, parecen ser la última opción posible antes de que el borde del acantilado se imponga. Después llega el fondo del cañón — plano, casi absurdamente tranquilo — y ahí está el pueblo, de paredes color crema y techos de terracota, instalado en la garganta como si simplemente hubiera crecido ahí. Estacioné a la sombra de un mezquite junto al río y me quedé un momento con el motor apagado, escuchando el agua y la casi total ausencia de cualquier otra cosa.

El cañón y el silencio que produce

El Cañón del Bolaños no es famoso. Esa es, creo, su cualidad más importante. No hay tirolesas, ni miradores con señalización comercial, ni recorridos guiados en jeep saliendo a las nueve. Lo que sí hay: una garganta que cae varios cientos de metros desde el altiplano circundante, paredes rocosas rojas y ocres marcadas por depósitos minerales, y un río que corre verde en temporada seca. Caminé por el sendero de tierra a lo largo de la ribera durante una hora al amanecer, antes de que se instalara el calor, y me crucé con una sola mujer con una cubeta y con nadie más. El cañón produce un tipo específico de silencio — no exactamente silencio, porque el agua siempre se escucha, sino una ausencia de ruido humano que resulta casi física después de semanas en la costa.

El río Bolaños serpenteando por el fondo del cañón, flanqueado por paredes rocosas escarpadas manchadas de minerales bajo la luz de la mañana

La iglesia y lo que la plata construyó

La Parroquia de Santiago Apóstol se levanta en el centro de la plaza con la autoridad particular de un edificio del siglo XVIII que ha sobrevivido a su propia razón de existir. Bolaños fue un pueblo de plata — lo bastante productivo en el periodo colonial como para justificar una arquitectura eclesiástica de peso — y la iglesia todavía lleva ese origen en sus proporciones. Entré un martes por la tarde, vacía salvo por un hombre mayor que arreglaba flores cerca del altar. El interior está fresco de esa forma en que se mantienen frescos los muros de piedra gruesa, y la luz que entra por las ventanas laterales golpea el retablo tallado con un ángulo que hace que el dorado parezca casi fundido. Afuera, en la plaza, dos adolescentes compartían una bolsa de chicharrones sin prestarle ninguna atención a la iglesia.

Interior de la Parroquia de Santiago Apóstol en Bolaños, retablo dorado capturando la luz de la tarde

Comer en el fondo del mundo

Hay un solo comedor cerca del edificio del mercado donde comí los dos días que estuve ahí. La mujer que lo atendía me ofreció sopa de fideos, frijoles de olla y un plato de nopales con huevo. Sin carta, sin más opciones que lo que había cocinado esa mañana. Los frijoles eran de esos que se cocinan todo el día y se nota. Tomé café de olla en una taza de barro y vi a un perro negociar una tortilla de la mesa de al lado. Me costó sesenta pesos y fue, como suelen ser las cosas sencillas bien hechas, exactamente lo que tenía que ser.

Un tazón de barro con frijoles de olla sobre una mesa de madera gastada en un comedor de Bolaños, luz de la mañana entrando por una puerta abierta

Cómo llegar

Bolaños está a unos 180 kilómetros al norte de Guadalajara vía Colotlán. El último tramo desciende hacia el cañón por un camino pavimentado estrecho — completamente transitable en un auto normal, pero lento. Calcula tres horas desde Guadalajara y viaja de día. No pude confirmar servicio de autobús. Carga combustible en Colotlán; en Bolaños no hay gasolinera.

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