Ueno y Ameyoko: el barrio que me enseñó que Tokio no es solo educado
A dos paradas de la línea Ginza desde Asakusa, Ueno nos dio un callejón de pescado de mercado negro, un salón de pachinko de Evangelion, un torii encajado entre torres de oficinas y una mesa llena de desconocidos que ya eran amigos para la segunda ronda.