El monumento del milenio de acero inoxidable en Point Udall con vista al mar Caribe al amanecer
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Point Udall

"Manejamos hacia el este hasta que se acabó la carretera, y con ella el país."

El punto más al este del territorio estadounidense, donde un reloj de sol de acero inoxidable marca el primer amanecer sobre una colina seca y llena de cactus.

Salimos de nuestro hospedaje cerca de Christiansted antes del amanecer, con el café todavía quemándome el paladar, porque alguien en el bar la noche anterior nos había dicho que el East End de St. Croix era el lugar para ver despertar a Estados Unidos. No lo creí del todo hasta que estuvimos ahí: esa carretera pavimentada y sinuosa que atraviesa un paisaje que parecía pertenecer a otra isla completamente distinta. En todo el resto de St. Croix habíamos visto verde y vegetación cargada de lluvia, pero aquí afuera las colinas se volvían secas y áridas, cactus y espinos en vez de palmeras, la carretera subiendo y bajando entre roca y arbustos bajos hasta que el mar se abrió a ambos lados.

Point Udall se ubica justo en el borde literal del suelo estadounidense, el punto más al este que reclama el país, nombrado en honor a Stewart Udall, un exsecretario del Interior que admito tuve que buscar después. Lo que es imposible pasar por alto al llegar es el Monumento del Milenio, un reloj de sol de acero inoxidable erigido justo en el cambio de milenio, construido específicamente para que su sombra cayera con precisión cuando los primeros rayos de un amanecer estadounidense lo tocaran. Lia se subió al muro bajo junto a él y se quedó ahí parada, con los brazos alrededor de las rodillas, viendo cómo el metal pasaba de un gris apagado a un dorado encendido conforme el sol se despegaba del horizonte.

El reloj de sol de acero inoxidable del Monumento del Milenio captando la primera luz del amanecer en Point Udall

Al parecer, St. Thomas tiene un lugar con un nombre casi idéntico que reclama lo mismo, y ahí los locales discuten sobre cuál punto ve realmente el sol primero, una rivalidad que me pareció más entrañable que molesta, del tipo de disputas que dos islas mantienen vivas porque les da algo de qué enorgullecerse. Parados en esa colina, sin embargo, quién tuviera técnicamente la razón parecía lo de menos. Lo que más me impresionó fue lo solos que nos sentimos ahí arriba, solo nosotros dos y el reloj de sol y un halcón planeando sobre las corrientes térmicas abajo, con todo el mar Caribe extendido bajo esa luz dura de la mañana.

La colina seca y llena de cactus del East End de Point Udall con el mar Caribe al fondo

Toda la zona cae dentro del East End Marine Park, y aunque no te metas al agua se nota que la costa está protegida: los arrecifes se ven como franjas pálidas mar adentro, sin botes amontonados, nada construido a lo largo del punto salvo ese único reloj de sol. Nos quedamos sentados un buen rato después de que el sol ya estaba completamente arriba, sin decir mucho, dejando que hablara el viento. Es de esos lugares que no necesitan mucha explicación una vez que estás parado ahí.

Cuándo ir: Trata de llegar al amanecer si puedes con el madrugón, y procura organizar tu viaje entre diciembre y abril: la temporada seca mantiene los cielos lo bastante despejados como para que el punto realmente cumpla su promesa, en vez de dejarte mirando nubes sobre un horizonte vacío.