Las escarpadas paredes de Hells Canyon cayendo hacia el río Snake al atardecer
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Hells Canyon

"He estado antes al borde de otros cañones, pero nada me preparó para sentirme tan pequeño."

El cañón fluvial más profundo de Norteamérica, donde el río Snake talla un rival más salvaje y silencioso del Gran Cañón en el límite de Oregón.

Reconozco que me costó convencer a Lia de que este desvío valía la pena. Ya estábamos metidos de lleno en un recorrido por el este de Oregón, y Hells Canyon queda terca y fuera de camino, una conducción larga hasta cualquier lugar que se parezca a un pueblo en el mapa. Pero en algún punto cerca de Hat Point, cuando la carretera por fin salió de los pinos y el cañón se abrió ante nosotros, ella dejó de discutir. El río Snake era un hilo de plata delgado casi 2.436 metros por debajo de la cumbre del monte He Devil, y recuerdo hacer el cálculo en voz alta, decirle que aquello era más profundo que el Gran Cañón, y que ninguno de los dos terminaba de creérselo aun estando ahí, mirándolo.

Lo que más me impresionó no fue solo la escala, fue el silencio. Ni autobuses lanzadera, ni miradores abarrotados, solo el viento y el grito ocasional de un halcón surcando las corrientes térmicas bajo nosotros. Antes del viaje habíamos leído un poco sobre los nez percé, cómo su pueblo vivió y se movió por este cañón durante miles de años antes de ser desplazado por la fuerza en 1877 tras la guerra nez percé, y estando ahí era difícil no pensar en cuántas generaciones habían conocido esa misma vista mucho antes de que tuviera un nombre en algún mapa de parque.

El río Snake serpenteando entre las escarpadas paredes de Hells Canyon

Al día siguiente bajamos hacia la presa de Hells Canyon, donde la carretera se acaba y el río toma el mando. No teníamos tiempo para reservar un recorrido de rápidos completo, pero vimos zarpar un jet boat desde el embarcadero y perderse tras una curva, y le hice prometer a Lia que volveríamos a hacerlo como es debido. El Congreso protegió los 652.977 acres de este lugar como Área Nacional de Recreación en 1975, y un tramo del Snake aquí tiene la designación de Río Silvestre y Escénico, algo que resultaba evidente en cuanto lo veíamos de cerca, el agua moviéndose rápida y verde, completamente indiferente a la altura a la que se elevaban las paredes del cañón.

Un jet boat cortando el río Snake al pie de Hells Canyon

Acampamos esa noche cerca del borde, y me quedé despierto más tiempo del que debería, solo escuchando. Lia se durmió primero, aunque ella lo negará, pero recuerdo pensar que de todos los lugares que habíamos visitado en Oregón, este era el único que se sentía verdaderamente remoto, de una forma que no tenía nada que ver con la distancia y todo que ver con cómo el cañón te hace sentir un visitante más que alguien que pertenece ahí.

Cuándo ir: Apunta a los meses de mayo a octubre, cuando las carreteras de acceso están despejadas y el río fluye en sus condiciones más manejables; la nieve puede sepultar los senderos más altos hasta bien entrada la primavera, así que ir antes es una apuesta arriesgada.