Faroles rojos colgados sobre la calle Dolores en el Barrio Chino de Ciudad de México al atardecer, con peatones pasando bajo el arco paifang
← Ciudad de México

Barrio Chino

"Se tarda veinte minutos en recorrerlo. Terminé quedándome tres horas comiendo."

Una sola cuadra en la calle Dolores del Centro Histórico constituye la totalidad del barrio chino de Ciudad de México — un hecho que debería decepcionar y de algún modo no lo hace. Los restaurantes de aquí sirven una cocina híbrida que ha evolucionado silenciosamente durante un siglo, y el mundo gastronómico no habla lo suficiente de ella.

Llegué a la calle Dolores esperando algo entre una trampa para turistas y una decepción moderada. El barrio chino de Ciudad de México no es, en términos espaciales, gran cosa: una cuadra, un arco paifang en cada extremo, una docena de restaurantes y tiendas comprimidos en un tramo que se recorre a paso ligero en cuatro minutos. Hice esa primera vuelta en cuatro minutos. Después me detuve frente a Salón Fong’s, leí el menú escrito con gis en la ventana, y decidí que lo que fuera que tuviera planeado para las siguientes dos horas podía esperar. Así funciona, más o menos, el Barrio Chino.

La comida, que es lo importante

Salón Fong’s lleva en Dolores desde 1956, lo que significa que hace fusión mexicano-cantonesa desde antes de que nadie le pusiera nombre. La sopa wonton llega en un caldo que claramente ha convivido con chile de árbol. El arroz frito viene salpicado de epazote y chipotle junto al huevo y la cebollita, y funciona de una manera que parece obvia una vez que lo pruebas e inexplicable antes. Calle abajo, los locales más pequeños sirven platos parecidos al dim sum que se han alejado aún más del original: empanadillas al vapor rellenas de picadillo sazonado con comino y clavo, cosas que no existen en ningún otro lugar del mundo. Pedí un plato de cerdo char siu en un mostrador y llegó con un cuenco de salsa verde al lado, que usé sin ironía, y que tenía todo el sentido. Esto es lo que le hace un siglo de inmigración a una cocina — no un reemplazo, no una dilución, sino una negociación genuina entre dos vocabularios culinarios que no tenían ninguna razón para funcionar juntos y de todos modos encontraron la manera.

Cuencos humeantes de sopa wonton y arroz frito sobre una mesa dentro de un restaurante estrecho en la calle Dolores

Cómo sobrevivió una sola cuadra

La comunidad china llegó a México en oleadas — trabajadores del ferrocarril en Sonora durante el Porfiriato, comerciantes que después se establecieron en la capital y se concentraron a lo largo de la calle Dolores, que había sido un corredor comercial desde la época colonial. En su apogeo, la comunidad sostenía clubes sociales, un periódico, una escuela. Después llegaron las campañas antichinas de los años treinta, que expulsaron o presionaron a la mayor parte de la población fuera del país por completo. Lo que quedó en Ciudad de México se volvió más pequeño, más silencioso, más reservado — pero se quedó. El Barrio Chino que existe hoy es en parte reconstrucción, en parte continuidad genuina. Las familias que llevan estos restaurantes son a menudo de cuarta o quinta generación, con apellidos que se leen chinos a la vista y suenan a español mexicano al oído. El arco, los faroles rojos, los murales de dragones — algo de eso es teatro, y no voy a fingir lo contrario. La gente detrás de los mostradores no lo es.

El arco rojo paifang en la entrada del Barrio Chino en la calle Dolores con vendedores ambulantes abajo

Cómo lo haría yo

Ve un día entre semana por la mañana, antes del mediodía. Los restaurantes están más tranquilos y la cocina sigue en ese modo concentrado en que todo sale bien. Pide la sopa wonton en Fong’s sin importar la temporada — es el plato que más claramente muestra lo que es realmente esta cocina. Camina la cuadra completa dos veces: una para leer cada menú y escaparate, otra para comer. Las tiendas que venden jengibre en conserva, hongos secos y productos envasados valen la pena aunque no compres nada; el olor por sí solo ya es información. Evita ir en Año Nuevo chino a menos que quieras específicamente el espectáculo, que es genuino y abarrotado a partes iguales. El Mercado San Juan está a cuatro minutos al norte; combinar ambos hace unas cuantas horas concentradas de comer que el Centro Histórico hace mejor que casi cualquier otro lugar de la ciudad.

Frascos de jengibre en conserva, productos secos y tés envasados dispuestos en el escaparate de una pequeña tienda de abarrotes en Dolores

Cómo llegar

El Barrio Chino se encuentra en la calle Dolores entre Independencia y Artículo 123, en el Centro Histórico. Las estaciones de metro más cercanas son Hidalgo (líneas 2 y 3) y Bellas Artes (líneas 2 y 8), cada una a unos diez minutos a pie. Desde el Zócalo son veinte minutos caminando hacia el oeste. Estacionarse en la calle en el Centro es una frustración calculada; el metro o caminar son las opciones prácticas.

Sigue explorando

Más de Ciudad de México

Ciudad de México

Sigue explorando

Más de Ciudad de México

Plaza Garibaldi
mexico

Plaza Garibaldi

El corazón palpitante y caótico de la tradición mariachi de México — una plaza donde cientos de músicos en trajes de charro esperan a que los contraten, las pulquerías llevan sirviendo maguey fermentado desde los años cuarenta, y la música, literalmente, no se detiene.

Explore
Doctores
mexico

Doctores

Doctores es un barrio obrero en el corazón de la Ciudad de México, llamado así por los médicos que alguna vez poblaron sus calles y hoy inseparable del espectáculo de la lucha libre. La Arena México ancla el barrio como una catedral ancla una plaza colonial —todo gira a su alrededor, desde los puestos de tacos hasta los vendedores de máscaras y los ritmos de los martes y viernes por la noche.

Explore
Arena México
mexico

Arena México

Cada martes y viernes por la noche, el barrio de Doctores se transforma alrededor del terreno más sagrado de la lucha libre — un edificio de concreto achaparrado que no parece nada por fuera y lo es todo por dentro. Arena México es donde luchó El Santo, donde las máscaras son objetos teológicos, y donde el público conoce cada movimiento antes de que suceda y lo grita de todos modos.

Explore
Colonia Juárez
mexico

Colonia Juárez

La Colonia Juárez está entre el glamour de la Condesa y la leyenda de la vieja Zona Rosa, una colonia que ha sobrevivido cada reinvención que la ciudad le ha lanzado. La comunidad LGBTQ+ que definió este lugar durante décadas sigue aquí, y también los restaurantes de Génova y Londres donde se cena a medianoche y uno se queda hasta que alguien lo saca.

Explore
Tlatelolco
mexico

Tlatelolco

La Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco contiene, en un solo espacio cerrado, el centro ceremonial de la ciudad azteca que en 1519 era más grande que Tenochtitlán, una iglesia colonial del siglo XVI construida con las piedras de esos templos, y el edificio de 1964 de la Secretaría de Relaciones Exteriores, cuyos muros de concreto dan a la plaza donde el ejército mexicano mató a un número desconocido de estudiantes manifestantes el 2 de octubre de 1968 — diez días antes de que se inauguraran los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México. La plaza está casi siempre tranquila. Dado lo que ahí ocurrió, esa tranquilidad se siente incorrecta.

Explore
Tepito
mexico

Tepito

Tepito es el barrio bravo de la Ciudad de México — un distrito denso y obrero al norte del centro histórico con un mercado callejero que vende de todo, una cultura del boxeo que ha producido tres campeones mundiales, y una devoción a la Santa Muerte mantenida con la seriedad genuina de una religión viva. La fama que mantiene alejados a la mayoría de los chilangos no está exactamente equivocada, pero no es toda la historia. Fui un martes por la mañana con un amigo que creció ahí y comí los mejores tacos de carnitas de mi vida a las ocho de la mañana.

Explore