La ciudad de las agujas soñadoras — colegios milenarios, bibliotecas en silencio y ocho siglos de brillantez académica.
Oxford es una ciudad moldeada enteramente por su universidad, y la universidad está moldeada enteramente por sus edificios. Los colegios — treinta y nueve en total — son la verdadera atracción: cuadrángulos medievales, coros en capillas, comedores que inspiraron Hogwarts, y bibliotecas donde el silencio es tan denso que se siente físico. Christ Church tiene una catedral y una pradera. La Biblioteca Bodleiana lleva recopilando libros desde 1602. El Magdalen College tiene un parque de ciervos y una torre campanario desde la que un coro canta al alba el Primero de Mayo.
El Mercado Cubierto funciona desde 1774 y vende de todo, desde salchichas de Oxford hasta zapatos artesanales. El Pitt Rivers Museum es un gabinete de curiosidades victoriano — cabezas reducidas, tótems y capas hawaianas de plumas apretadas en vitrinas con etiquetas manuscritas. Remar en góndola por el Cherwell es la experiencia quintaesencialmente oxoniense: una barca de fondo plano, una larga pértiga y un picnic, deslizándose junto a sauces y jardines de colegios con mayor o menor destreza.
Cuando ir: Mayo, por las glicinas en flor y las celebraciones del Primero de Mayo. De septiembre a octubre, para ver la piedra dorada bajo la luz otoñal. La época de clases añade energía al ambiente.