Playa de Khalaktyrsky
"Arena negra, oceano gris y ni un alma en un kilometro en cualquier direccion: Kamchatka hace el vacio mejor que cualquier lugar donde haya estado."
Habia imaginado Kamchatka como puro volcan y helicoptero, asi que la playa me tomo por sorpresa. Esta apenas a media hora en coche de Petropavlovsk, la carretera saliendo entre abedules raquiticos y pinos enanos hasta que los arboles se rinden y la tierra se aplana en dunas, y entonces de pronto ahi esta: una cinta negra de arena que corre treinta kilometros arriba y abajo por la costa del Pacifico, tan ancha y tan oscura que parece chamuscada. Lia apoyo la mano plana sobre la arena nada mas llegar y la retiro de golpe: incluso bajo un cielo gris habia absorbido la poca luz de sol que habia y la guardaba como hierro en una fragua.
Una playa hecha de volcan
El negro viene de los volcanes, claro. Khalaktyrsky se compone de fina arena basaltica, molida del andesita y el basalto que construyeron toda esta peninsula, arrastrada hasta la costa por los rios y peinada en largas dunas por el viento del Pacifico. De cerca los granos brillan; hay magnetita en la mezcla, y vi a una familia rusa pasar un iman por un punado y levantar un grumo gris y peludo de limaduras de hierro. Es el tipo de detalle que te hace caer en cuenta de que estas pisando la salida literal de los volcanes que viniste a ver: Avachinsky y Koryaksky se alzaban palidos y veteados de nieve en el horizonte a nuestra espalda, la materia prima en persona.

El Pacifico aqui no es un oceano para nadar. El agua llega directa de las corrientes frias del norte y el oleaje rompe duro y gelido; los pocos surfistas que vienen lo hacen en gruesos trajes con capucha, y hay un pequeno campamento de surf cerca de la carretera que alquila tablas y opera una sauna para despues, lo cual lo dice todo sobre las prioridades. Me meti hasta las rodillas por un reto de Lia y aguante unos ocho segundos. El frio no es una metafora. Es un hecho fisico que reorganiza tu idea de para que sirve una playa.
Caminar el vacio
Para lo que sirve la playa, decidi, es para caminar. Caminamos hacia el norte una hora y no encontramos a nadie: una sola hilera de huellas de perro, una gaviota picoteando algo, el viento llevando la conversacion. La escala cuesta transmitirla: treinta kilometros de arena negra ininterrumpida, las dunas detras moteadas de hierba y pino enano, el oceano gris hasta la curva de la tierra. Cada tanto un arroyo cruzaba la arena desde la marisma interior, y el agua corria clara y fria y parda de turba.

Hay una cruz conmemorativa en las dunas y, cada vez mas, un reguero de domos de glamping y food trucks cerca del acceso en verano: Petropavlovsk descubrio su propia playa, y un fin de semana calido los lugarenos salen a asar carne y volar cometas. Pero camina veinte minutos desde el aparcamiento y todo eso desaparece. Nos quedamos hasta que se fue la luz, bebiendo te de termo con la espalda contra una duna, viendo a los volcanes perder su color, y pense: la mayoria vuela a Kamchatka y nunca viene aqui, y se equivocan.
Cuando ir: de junio a septiembre, por el clima mas suave y la temporada del campamento de surf; aun asi lleva capas cortavientos, porque el viento del Pacifico es implacable y la temperatura rara vez sube mucho. Las visitas de invierno son de una belleza cruda pero brutalmente frias y el camino de acceso puede ser intransitable.