Un estrecho sendero de tierra serpenteando entre la densa selva subtropical verde a lo largo del Sendero Macuco en el Parque Nacional Iguazu, Argentina
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Sendero Macuco

"A veinte minutos de la cascada mas concurrida del continente, estaba solo en una selva goteante escuchando nada mas que un carpintero y mi propia respiracion."

La gran trampa de Iguazu es que las cataratas son tan abrumadoras que olvidas la selva en la que estan metidas. Las pasarelas hacia la Garganta del Diablo arrastran rios de gente con ponchos a juego, y esta bien que asi sea — las cataratas se merecen cada uno de esos visitantes — pero tras dos dias de pasarelas y palos de selfie necesitaba recordar que esto es un parque nacional con una selva dentro, y el Sendero Macuco es adonde fui a hacerlo. El inicio del sendero esta cerca del centro de visitantes, facil de pasar por alto precisamente porque casi nadie gira hacia el.

Un sendero que casi nadie toma

El Macuco es un ida y vuelta plano de siete kilometros a traves de densa selva atlantica subtropical, y la transformacion es inmediata. A los cinco minutos el rugido de las cataratas se desvanece y lo reemplaza el sonido propio de la selva: cigarras en oleadas, el tictac de metronomo de insectos invisibles, el estruendo ocasional de algo moviendose en el dosel. Caminamos casi una hora y nos cruzamos con quiza otras tres personas. Despues de la marea humana de los circuitos principales, la soledad se sentia casi transgresora, como si me hubiera adentrado en una parte del parque que no debia encontrar.

Un denso tunel verde de selva subtropical a lo largo del plano Sendero Macuco, helechos y lianas apinandose en un estrecho sendero de tierra moteado de luz

La fauna premia la paciencia que las multitudes nunca tienen. Vimos a una tropa de monos capuchinos pardos abrirse paso por las ramas sobre nosotros, vimos el absurdo destello azul electrico de una mariposa morfo del tamano de mi mano, y Lia diviso un tucan junto al que yo habria pasado de largo, su enorme pico de algun modo invisible contra las hojas hasta que se movio. Tambien habia coaties aqui, pero del tipo salvaje y relajado que te ignora, no las bandas agresivas y ladronas de comida que patrullan las cafeterias cerca de las cataratas y han aprendido a abrir la cremallera de una mochila mas rapido que yo.

El Salto Arrechea, la poza secreta

El sendero termina en el Salto Arrechea, una esbelta cascada de quiza veinte metros de altura que cae en una poza verde oscura, y esta es la parte que hace que la caminata valga la pena. A diferencia de las colosales cataratas principales, donde nadar seria una forma creativa de suicidio, el Arrechea es lo bastante suave como para que te dejen meterte. Despues del calor de la caminata, el agua estaba fria de esa manera que reordena tus prioridades, y flote de espaldas mirando hacia la cascada y los helechos aferrados a la roca humeda sobre ella, sin mas sonido que el agua cayendo y la risa de Lia por lo poco digna que habia sido mi entrada a la poza.

La esbelta cascada del Salto Arrechea cayendo en una poza verde oscura de selva al final del Sendero Macuco, helechos aferrados a la humeda pared de roca

Tuvimos la poza para nosotros solos durante media hora antes de que llegara una pareja joven, e incluso entonces se sentia como un secreto compartido y no como una multitud. Hay tambien un pequeno mirador de madera en lo alto de la cascada, al que se llega por una corta trepada lateral, pero la poza es el premio. He pensado, desde entonces, que el Macuco fue lo mejor que hice en Iguazu, lo cual es absurdo decir de un lugar definido por uno de los mayores sistemas de cataratas de la tierra — y sin embargo.

Lleva agua, repelente de insectos y algo para banarte. El sendero abre por la manana y cierra a media tarde para asegurarse de que todos salgan antes del anochecer, asi que empieza temprano; hacia el mediodia hace calor y humedad, y la manana es tambien cuando la fauna esta mas activa.