La orilla rocosa y boscosa de Isle Royale al anochecer, con una bahia en calma del lago Superior reflejando la linea de abetos y una cresta de isla a lo lejos
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Isle Royale

"Lia pregunto a que distancia estaba la carretera mas cercana, y la respuesta — no hay ninguna, en toda la isla — reordeno algo dentro de los dos."

Isle Royale es el parque nacional menos visitado de los Estados Unidos continentales, y la estadistica que todos repiten es que mas gente visita Yellowstone en un solo dia que Isle Royale en un ano entero. Me lo creo. Llegar es el primer filtro: tres horas de ferry por el lago Superior abierto desde el Copper Country de Michigan, sobre un agua lo bastante fria como para matarte en minutos y lo bastante movida como para que la barandilla estuviera flanqueada de gente callada y concentrada. Lia, que ya se ha mareado en dos de los tres viajes a los que la he arrastrado, miro el lago con franca desconfianza durante todo el trayecto.

Una naturaleza sin atajos

La isla cierra por completo en invierno. No hay carreteras, ni coches, ni cobertura movil que merezca el nombre, y la unica forma de moverse una vez que llegas es a pie o a remo. Nos instalamos en Rock Harbor, en el extremo oriental, en una de las sencillas habitaciones del albergue, y la usamos como punto de partida para caminatas de un dia por el sendero de Greenstone Ridge y hacia las islas satelite mas pequenas en taxi acuatico. El bosque es boreal — abetos, piceas, abedul de papel — y el suelo es una esponja de musgo y basalto expuesto de mil millones de anos, una de las rocas mas antiguas a la vista de Norteamerica.

Un estrecho sendero serpenteando entre el bosque boreal de abetos y abedules de Isle Royale, con espeso musgo verde cubriendo el basalto expuesto bajo los pies

Lo que mas me impacto fue el silencio, que en realidad no es silencio sino la ausencia de todo lo mecanico. Ni motores, ni el zumbido de una autopista lejana, nada de ese ruido de fondo de baja frecuencia que no me habia dado cuenta de que llevaba en los oidos hasta que de pronto desaparecio. De noche los colimbos llamaban a traves de la bahia, un sonido que esquiva la mente racional y va directo a algo mas antiguo. La primera noche me quede despierto no por incomodidad sino porque seguia escuchando, igual que uno hurga sin parar en el hueco de un diente que falta.

Lobos, alces y un experimento famoso

En Isle Royale los biologos han llevado a cabo el estudio depredador-presa continuo mas largo del mundo, siguiendo a los lobos y alces de la isla desde 1958. La poblacion de lobos se desplomo casi hasta la extincion en los ultimos anos y desde entonces el parque ha traido nuevos animales sobre el hielo y por aire para reconstruirla. No vimos ningun lobo — casi nadie lo logra — pero los alces estan por todas partes, y observamos a una hembra y su cria meterse hasta el pecho en una charca de castores al anochecer, alimentandose de plantas acuaticas con la confianza despreocupada de animales que nunca han sido cazados aqui.

Una hembra de alce alimentandose en una charca de castores en calma al anochecer en Isle Royale, con agua goteando de su hocico mientras la orilla de abetos se oscurece detras

Lo que nadie te cuenta de Isle Royale es como la lentitud se te mete dentro. Sin manera de apresurarse y sin ningun lugar externo donde estar, los dias se estiraron y se ablandaron. Cenabamos viendo la luz abandonar la bahia y nos acostabamos cuando oscurecia, como hacia la gente antes de que la electricidad decidiera otra cosa. Al tercer dia ya habia dejado de buscar un telefono que no tenia nada que decirme.

La temporada de ferry va aproximadamente de mediados de primavera hasta el otono, y el parque cierra por completo de noviembre a mediados de abril — el unico parque nacional del pais que lo hace. Reserva el albergue o tu permiso de pernocta con antelacion; el aforo es de verdad limitado, lo cual es parte de por que el lugar todavia parece un secreto.