Américas
Nicaragua
"El país que me recordó por qué empecé a viajar."
Nicaragua es el país centroamericano que el tiempo y el turismo aún no han transformado. Sus vecinos han sido descubiertos (Costa Rica por los amantes del ecolodge, Panamá por los jubilados), pero Nicaragua sigue siendo tercamente ella misma: volcánica, complicada, hermosa de una manera que no pide tu aprobación. Es un país de poetas y revolucionarios, de ciudades coloniales congeladas en ámbar, de volcanes tan activos que puedes oírlos respirar.
Granada es donde la mayoría de los viajeros comienzan, y se gana la posición de salida. Es una de las ciudades coloniales más antiguas de las Américas, con calles bordeadas de edificios pintados en colores pastel e iglesias que resplandecen con la luz de la tarde. El mercado central es un evento sensorial: vigorón (yuca, chicharrón y curtido) servido en hojas de plátano, vendido por mujeres que lo han estado haciendo de la misma manera durante décadas. Desde Granada puedes hacer kayak por las isletas del Lago de Nicaragua, cientos de pequeñas islas formadas por una antigua erupción volcánica, algunas con una sola casa, un solo árbol, una sola hamaca.
Pero la Nicaragua que se ha quedado conmigo más tiempo está fuera de las ciudades coloniales. León, la rival intelectual de Granada, con murales en cada pared y un techo de catedral por el que puedes caminar descalzo. La costa del Pacífico en San Juan del Sur, donde el surf es excelente y el desarrollo aún no ha superado al encanto. Ometepe, una isla volcánica que emerge del centro del Lago de Nicaragua, accesible en ferry, donde puedes subir hasta el borde del cráter y mirar hacia abajo a un mundo que se siente genuinamente prehistórico. Las Islas del Maíz, frente a la costa caribeña, donde la cultura cambia por completo: inglés criollo, ritmos de reggae, cenas de langosta por unos pocos dólares, y un Caribe que se parece más a lo que era Jamaica hace cuarenta años.
Cuándo ir: De noviembre a abril es la temporada seca. Diciembre y enero son los meses más agradables: cálidos, sin humedad, el paisaje aún verde de las lluvias. La costa del Pacífico tiene olas todo el año pero el mejor oleaje llega entre marzo y octubre.
Lo que la mayoría de las guías no entienden: Tratan Nicaragua como una Costa Rica económica. No lo es. Es un país diferente con una historia diferente, una cultura diferente y una relación diferente con el turismo. Ven en sus propios términos. Pasa tiempo en un lugar en vez de correr entre los puntos destacados. La profundidad está en quedarse, no en moverse.