Graz vive a la sombra de Viena, y parece perfectamente cómoda en ella. La segunda ciudad de Austria tiene un casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una universidad que llena las calles de energía joven, y una cultura gastronómica tan poderosa que fue designada Ciudad del Diseño UNESCO en parte gracias a su innovación culinaria. El Schlossberg — una colina arbolada en el centro de la ciudad — está coronado por la torre del reloj Uhrturm, el icono de Graz, y se alcanza en un funicular de cristal o subiendo 260 escalones tallados en la roca.
El Altstadt es una joya renacentista — el patio del Landhaus con sus arcadas italianizantes, el arsenal Landeszeughaus que alberga 32.000 piezas de armamento medieval, y la fachada pintada de la Herrengasse que recompensa la mirada atenta. El Kunsthaus — una burbuja biomorfa azul apodada el Alien Amistoso — se asienta sobre la ribera del río como la atrevida declaración de ambición contemporánea de Graz. La escena gastronómica gira en torno a los ingredientes estirios: aceite de semilla de calabaza rociado sobre todo, Buschenschank (tabernas de vino) en las colinas circundantes y mercados de agricultores donde los productos reflejan el fértil paisaje del sur de Austria.
Cuando ir: De mayo a septiembre para la terraza y los festivales al aire libre. En diciembre, para un mercado de Navidad que rivaliza con cualquiera de Austria.