Oslo
"Una ciudad donde puedes nadar en el fiordo antes del almuerzo y caminar por el bosque después."
Oslo sorprende a quienes esperan una tranquila capital escandinava. La transformación del paseo marítimo en las últimas dos décadas ha sido extraordinaria — la Ópera, cuyo techo angular blanco desciende hacia el fiordo como un iceberg, es un edificio sobre el que caminas tanto como entras. El distrito Barcode detrás es todo vidrio y ambición. Al otro lado del puerto, el nuevo Museo Munch se eleva en aluminio oscuro, albergando la mayor colección de obras de Edvard Munch, incluyendo varias versiones de El Grito.
Pero el secreto de Oslo es su relación con la naturaleza. El bosque de Nordmarka comienza en la última parada de metro, y los locales esquían directamente desde sus puertas en invierno. La península de Bygdoy alberga el Museo de Barcos Vikingos y el Museo Kon-Tiki, accesibles en ferry desde el Ayuntamiento. El Parque de Esculturas de Vigeland — doscientas doce figuras de bronce y granito en la visión de un solo hombre — es algo sin igual en ninguna otra ciudad.
Cuándo ir: De mayo a septiembre para nadar en el fiordo y los días largos. Diciembre para mercadillos navideños y restaurantes acogedores. Junio ofrece casi veinte horas de luz. El invierno es frío pero los museos están sin aglomeraciones.