Maastricht
"Donde los Países Bajos se encuentran con Bélgica y Francia, y se quedan con lo mejor de los tres."
Maastricht no parece los Países Bajos — parece un lugar que lleva tanto tiempo absorbiendo influencias de Bélgica, Francia y Alemania que ha acabado siendo algo completamente propio. La plaza Vrijthof, rodeada por las dos iglesias gemelas de San Servacio y San Juan, se llena de terrazas en verano y de un mercado navideño en invierno que figura entre los más atmosféricos de Europa. La cultura gastronómica aquí es borgoñona: rica, generosa, y acompañada de cervezas y vinos locales de las colinas del Limburgo cercano.
El monumento más famoso de la ciudad es Boekhandel Dominicanen, una iglesia gótica del siglo XIII reconvertida en una librería tan bella que aparece habitualmente en las listas de las mejores del mundo. Las Cuevas de Sint Pietersberg — un laberinto de más de veinte mil pasajes excavados durante siglos por la extracción de piedra caliza — sirvieron de refugio durante las guerras y hoy ofrecen visitas guiadas a la luz de las velas. Al otro lado del río Mosa, el barrio Ceramique se ha transformado de zona industrial en un barrio cultural con el Bonnefantenmuseum y arquitectura de Aldo Rossi. Maastricht es la prueba de que los Países Bajos van mucho más allá de los molinos y los canales.
Cuando ir: En marzo para el Carnaval — la celebración de Maastricht es la más desbordante de los Países Bajos. De mayo a septiembre para comer en las terrazas del Vrijthof y a orillas del Mosa.