Misty cloud forest surrounding the ruins of Palenque in Chiapas
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Chiapas

"México en su versión más antigua y más viva."

Chiapas es el estado más sureño de México y el más otro. El paisaje cambia de costa pacífica a bosque de niebla a selva en cuestión de horas de manejo. La población indígena — tzotzil, tzeltal, ch’ol, tojolabal — es la más grande y culturalmente distinta de México, manteniendo lenguas, vestimenta y prácticas espirituales que han sido continuas desde antes del contacto europeo. Este no es el México del mariachi y el tequila. Esto es algo más antiguo y más complejo.

Misty jungle surrounding ancient Maya ruins in Chiapas

San Cristóbal de las Casas es el centro neurálgico — una ciudad colonial de tierras altas a 2.200 metros donde el aire es fresco y las calles están llenas de joyerías de ámbar, cooperativas artesanales y cafés que sirven café chiapaneco cultivado en las montañas circundantes. La atmósfera es parte bohemia, parte activista, parte pueblo de mercado indígena. El mercado matutino en el Mercado de Santo Domingo es uno de los más visualmente intensos del país.

Palenque es la ruina maya que supera en atmósfera a todas las demás. Ubicada al borde de la selva lacandona, con monos aulladores en los árboles circundantes y niebla serpenteando entre los templos al amanecer, le falta la escala de Chichén Itzá pero la supera en belleza y misterio. La tumba de Pakal, en las profundidades del Templo de las Inscripciones, es uno de los grandes descubrimientos arqueológicos del siglo XX.

Lush green landscape and waterfalls in the Chiapas highlands

El Cañón del Sumidero — un desfiladero de un kilómetro de profundidad tallado por el río Grijalva — es accesible en tour en lancha desde Chiapa de Corzo. Los cocodrilos toman el sol en las orillas. Los acantilados se elevan verticalmente a ambos lados. Es más dramático que la mayoría de los parques nacionales.

Los pueblos de Zinacantán y Chamula a las afueras de San Cristóbal ofrecen una ventana a la vida maya tzotzil — ceremonias religiosas sincréticas en la iglesia de San Juan Chamula (no se permiten fotografías, y entenderás por qué cuando entres), talleres textiles donde las mujeres tejen en telares de cintura, y una estructura comunitaria con sus propias leyes y gobierno.

Cuándo ir: De noviembre a marzo. La temporada seca mantiene los senderos selváticos transitables y las mañanas de las tierras altas frescas.